Hola, Nabulovers. ¿Les suena familiar esa sensación de llegar al domingo con una sensación de no sé qué en el estómago, pensando en todo lo que viene en la semana? A mí sí. Durante mucho tiempo, ese día estuvo marcado por la ansiedad, la evasión y la sensación de que debía organizarme, pero sin saber bien por dónde empezar.
Entonces pasaba lo de siempre: dejaba todo para el lunes en la mañana y terminaba perdiendo un montón de tiempo tratando de entender qué tenía que hacer, qué era urgente y qué podía esperar. Y aunque a veces intentaba “aprovechar” el domingo para planear, muchas veces esa organización quedaba a medias, perdía tiempo valioso para mí y mi familia, y al final varias cosas se quedaban por fuera.
Me he dado cuenta de que, cuando planifico mejor, la ansiedad baja. No desaparece por arte de magia, pero sí se hace más liviana. La verdad es que hasta hace poco empecé a construir el hábito de planear de forma más consciente. Bueno, al menos lo estoy intentando. He estado estudiando el método del Bullet Journal y me ha parecido una herramienta sencilla, útil y, sobre todo, muy humana. Además, el libro me llegó al corazón por muchas de las reflexiones que propone.
También quiero contarles que Nabu nació, en parte, de ese deseo de reencontrarme con el papel y volver a disfrutar todo lo que puede ofrecernos. Más adelante profundizaré en eso en otro blog, porque merece su propio espacio. Pero sí quería adelantarles algo: este camino de volver a escribir, planear y observar mis días con más intención también hace parte de la historia de Nabu.
No soy la persona más experta planificando. Estoy aprendiendo, probando, equivocándome y ajustando. Y justamente por eso quiero compartirles este proceso: porque quizá a ustedes también les pase, porque tal vez estén buscando una forma más amable de organizarse, o porque simplemente les dan ganas de intentarlo conmigo.
Planifica los viernes
En este proceso de aprovechar mejor el tiempo y disminuir la ansiedad del domingo, escuché un pódcast de Mel Robbins llamado Deja de perder tiempo: la forma científica de dejar de posponer y tomar el control de tu día. En ese episodio conversa con Laura Vanderkam, experta en manejo del tiempo, y uno de los consejos que más se me quedó grabado fue este: planear los viernes en la tarde.
Sí, justo en ese momento en el que muchas veces sentimos que la energía ya se fue, que la semana pesa y que lo único que queremos es cerrar el computador. Pero precisamente por eso tiene sentido. Vanderkam propone abrir la agenda, sentarse unos minutos y dejar trazado el mapa de la semana siguiente. Puede sonar como un consejo pequeño, incluso obvio, pero a mí me ha ayudado muchísimo.
Desde que empecé a hacerlo, los domingos se sienten menos ansiosos. En vez de vivirlos con esa sensación de cuenta regresiva, puedo enfocarme más en descansar, estar con mi familia o sacar tiempo para algo que disfrute. A veces la paz viene de cosas simples, como dedicarle unos minutos a ordenar el caos antes de que empiece.
Escribe a mano
Siempre me ha gustado escribir. Tengo diarios desde los 10 años y todavía los conservo. Son diarios personales, más íntimos, más emocionales. Pero nunca había hecho de la escritura a mano una herramienta real para planear mi vida. Durante mucho tiempo hacía listas en cualquier papelito, y luego sufría porque los terminaba perdiendo o botando. Después empecé a pasar todo al celular, pero tampoco terminaba de funcionar.
Aunque marcara tareas como completadas, no había un verdadero seguimiento. Más bien iba acumulando listas interminables, dispersas, que lejos de ayudarme me hacían sentir todavía más abrumada. Por eso encontrar el método del Bullet Journal fue un pequeño descubrimiento. No porque ahora lo haga perfecto, sino porque me abrió una puerta. Me mostró que existe una manera más consciente de organizar lo cotidiano.
Una de las cosas que más me gustó del Bullet Journal, además de su sistema sencillo, fue la reflexión que acompaña el método. En especial, la pregunta que muchas personas se hacen: ¿por qué volver al papel cuando tenemos el celular con nosotros 24/7? Ryder Carroll, su autor, lo dice de una manera que me resonó muchísimo: el Bullet Journal es una solución analógica que nos da el espacio offline que necesitamos para procesar, pensar y concentrarnos.
Uf, desconectar. Esa palabra me pesa y me llama al mismo tiempo. Últimamente me la paso pensando en eso: en cómo bajar la dependencia del celular, en cómo dejar de sentirme absorbida por una pantalla que, aunque me conecta con muchas cosas, también me roba una de las más valiosas: el tiempo.
“Vivimos una época en la que la tecnología nos promete opciones casi ilimitadas para mantenernos ocupados, pero, en cambio, nos sentimos más distraídos y desconectados que nunca”, Ryder Carroll.
Volver a escribir en mi diario y, sobre todo, en mi agenda, me ha ayudado a bajar un poco esa conexión total con el celular. Claro, todavía hay días en los que siento que doy mil pasos hacia atrás. Pero estoy intentando ser más constante y, sobre todo, reconocer mi esfuerzo con más amabilidad.
Y entonces aparece otra pregunta: ¿por qué escribir a mano cuando tenemos tantas herramientas tecnológicas que, en teoría, nos facilitan la vida? En este intento de bajar el ritmo, de vivir con más atención y menos ruido, he vuelto a mirar con interés todo lo relacionado con el mindfulness, con habitar el presente.
Carroll explica que el acto de escribir a mano lleva a nuestra mente al momento presente como pocas cosas lo hacen. Además, la ciencia sugiere que escribir a mano mejora la forma en que nos relacionamos con la información: refuerza el pensamiento asociativo, nos ayuda a crear nuevas conexiones y puede abrir espacio a ideas y soluciones menos obvias. En otras palabras, no solo anotamos: también comprendemos mejor.
Ponle color a tu vida
Volver a escribir también me ha ayudado, poco a poco, a ser más consciente de la importancia de planificar y de cuidar mi tiempo. Pero además me ha mostrado algo sobre mí: no quiero solo escribir. Soy una persona muy visual. El color, las formas y los pequeños elementos gráficos realmente me ayudan a recordar, a ordenar ideas y también a darle un poco más de alegría a mis días.
Así nació también Nabu: desde la búsqueda de productos que fueran útiles, sí, pero también bonitos. Porque lo importante no tiene por qué sentirse plano o aburrido. ¿Por qué no hacer que lo cotidiano, además de funcional, sea bello? Poco a poco he ido aprendiendo a usar stickers, post-its y detalles visuales para ponerle algo de vida a mi agenda.
Y no, no se trata de que todo quede perfecto. Se trata de crear un sistema que te invite a volver, que te dé ganas de abrir la libreta, de sentarte un rato contigo, de mirar tu semana con más cariño. Para mí, eso también es autocuidado.
Si tú también sientes ese miedo de domingo, o estás buscando una manera más amable de organizarte, o simplemente quieres volver al papel, te doy la bienvenida. Yo sigo aprendiendo. Y me emociona mucho poder compartir este camino con ustedes, paso a paso, página a página.
Con cariño,
Andre

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